Diego Tristán lo tiene bien claro, quiere jugar en el Cádiz la próxima temporada. El delantero está ancioso por vestir la camiseta amarilla e intenta convencer a los rectores del club gaditano para que le den la chance de demostrar que, apesar de su edad de 33 años, aún puede ser útil en el mundo del fútbol.
Sin igual, los técnicos no están muy convencidos porque buscan un atacante de otras características. Pretenden un delantero peleón, que se haga con las defensas rivales y, sobre todo, que presione cuando el equipo no tenga la pelota.